Frases de Thomas Hobbes


187 frases de Thomas Hobbes


La base de todas las sociedades grandes y duraderas ha consistido, no en la mutua voluntad que los hombres se tenían, sino en el recíproco temor.


La ociosidad es la madre de la filosofía.


Los que aprueban una opinión, la llaman opinión; pero los que la desaprueban la llaman herejía.


Las nociones de rectitud e ilicitud, justicia e injusticia, no tienen lugar en la guerra.


Una democracia no es en realidad más que una aristocracia de oradores, interrumpida a veces por la monarquía temporal de un orador.


El que renuncia a un derecho solamente se quita de en medio para poder gozar del mismo sin impedimento de su parte.


Al deseo, acompañado de la idea de satisfacerse, se le denomina esperanza; despojado de tal idea, desesperación.


De la igualdad de habilidades surge la igualdad de esperanzas en el logro de nuestros fines.


No buscamos la sociedad por amor a ella misma, sino por los honores o los beneficios que puede reportarnos.


La risa no es más que la gloria que nace de nuestra superioridad.


Hay muy pocos que sean tan necios que no prefieren gobernarse a sí mismos antes que ser gobernados por otros.


Las ideas estimulan la mente.


En la naturaleza del hombre encontramos tres causas principales de querella: la competencia, la difidencia y la gloria.


Un hombre libre es aquel que, teniendo fuerza y talento para hacer una cosa, no encuentra trabas a su voluntad.


La guerra no consiste solo en la batalla sino en la voluntad de contender.


Ridiculizar la filosofía es ser un verdadero filósofo.


Es también de los paganos romanos de quienes los Papas han recibido el nombre y el poder de PONTTIFEX MAXIMUS


Porque cualquier tipo de poder que los eclesiásticos asuman (en algún lugar donde sean súbditos del Estado) como derecho propio, aunque lo llaman divino, no será sino usurpación.


La vida es un perpetuo movimiento que, si no puede progresar en línea recta, se desenvuelve circularmente.


Cristo no ha dejado a sus ministros de este mundo, a menos que estén también dotados de autoridad civil, ninguna autoridad para mandar a otros hombres.