Frases de J. R. R. Tolkien


64 frases de J. R. R. Tolkien


Me he dado cuenta que a menudo, los corazones de los hombres no son tan malos como sus actos, y casi nunca como la maldad de sus palabras.


El que rompe algo para saber lo que es ha perdido el camino de la sabiduría.


No conozco a la mitad de ustedes, ni a la mitad de lo que querría, y lo que yo querría es menos de la mitad de lo que la mitad de ustedes merece.


Poca gente es capaz de prever hacia donde les lleva el camino hasta que llegan a su fin.


No es bueno hablar de ciertas cosas cuando las sombras reinan en el mundo.


Verdaderamente intento leer muchos libros, especialmente de ciencia-ficción o fantasía. Pero casi nunca encuentro un libro moderno que me llame la atención.


No me quejo si alguien que ha leído el libro lo encuentra aburrido, absurdo o despreciable, ya que yo tengo una opinión similar sobre sus comentarios.


No debe prometer andar en la oscuridad quien no ha visto el anochecer.


El escenario de mi cuento es esta tierra, en la que actualmente vivimos. Pero el período histórico es imaginario.


Si no crees en dios, la cuestión ¿cuál es el propósito de la vida? resulta incontestable. ¿a qué dirección mandarás la pregunta?.


Los cánones de la narrativa en cualquier medio no son completamente diferentes y el fracaso de las películas flojas recae a menudo en la exageración y en la intrusión de injustificadas materias poco c...


Los traicioneros son siempre desconfiados.


No existe simbolismos ni alegorías en mi historia. Eso de cinco magos = cinco sentidos está totalmente ajeno a mi manera de pensar.


Creo que lo que llaman cuentos de hadas es una de las formas más grandes que ha dado la literatura, asociada erróneamente con la niñez.


El trabajo que nunca se empieza es el que tarda más en finalizarse.


No es oro todo lo que reluce, ni todo lo que anda errante está perdido.


El dolor es la piedra de afilar para un temple duro


Donde no falta voluntad siempre hay un camino


No sé la mitad de la mitad de lo que soy; y soy menos de la mitad de la mitad de lo que te mereces.


Si más de nosotros valora alimentos y la alegría y el canto más que el oro atesorado, sería un mundo mejor.