Colección de jose
La poesÃa tal vez se realza cantando cosas humildes.
Miguel de CervantesSon siempre más sinceras las cosas que decimos cuando el ánimo se siente airado que cuando está tranquilo.
CicerónAntes, por cinco marcos, el mismo Freud te trataba. Por diez, te trataba y te planchaba los pantalones. Por quince marcos, Freud permitÃa que tú le tratarás a él y eso incluÃa una invitación a comer.
Woody AllenLa satisfacción es la muerte.
George Bernard ShawLa palabra verdad no se puede usar fuera de la ciencia sin abusar del lenguaje.
Pierre Eugèn Marcellin BerthelotLo más razonable que se ha dicho sobre el matrimonio y sobre el celibato es esto: hagas lo que hagas te arrepentirás.
Agatha ChristieEl arte de vencer las grandes dificultades se estudia y adquiere con la costumbre de afrontar las pequeñas.
Cristina Trivulzio di BelgioiosoSiempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas.
Jean-Jacques RousseauEl hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida.
Viktor FranklSiendo niños éramos agradecidos con los que nos llenaban los calcetines por Navidad. ¿Por qué no agradecÃamos a Dios que llenara nuestros calcentines con nuestros pies?
Gilbert Keith ChestertonLos ejemplos son diez veces más útiles que los preceptos.
Charles James FoxLa polÃtica es una guerra sin efusión de sangre; la guerra una polÃtica con efusión de sangre.
Mao Tse-TungLa virtud no consiste en abstenerse del vicio, sino en no desearlo.
George Bernard ShawLa Inquietud Fugaz
He mordido manzanas y he besado tus labios.
Me he abrazado a los pinos olorosos y negros.
HundÃ, inquieta, mis manos en el agua que corre.
He huroneado en la selva milenaria de cedros
que cruza la pradera como una serpie grave,
y he corrido por todos los pedrosos caminos
que ciñen como fajas la ventruda montaña.
¡Oh amado, no te irrites por mi inquietud sin tregua!
¡Oh amado, no me riñas porque cante y me rÃa!
Ha de llegar un dÃa en que he de estarme quieta,
¡ay, por siempre, por siempre!
con las manos cruzadas y apagados los ojos;
con los oÃdos sordos y con la boca muda,
y los pies andariegos en reposo perpetuo
sobre la tierra negra.
¡Y estará roto el vaso de cristal de mi risa
En la grieta obstinada de mis labios cerrados!
Entonces, aunque digas: -¡Anda!, ya no andaré.
Y aunque me digas: -¡Canta!, no volveré a cantar.
Me iré desmenuzando en quietud y en silencio
bajo la tierra negra,
mientras encima mÃo se oirá zumbar la vida
como una abeja ebria.
¡Oh, déjame que guste el dulzor del momento
fugitivo e inquieto!
¡Oh, deja que la rosa desnuda de mi boca
se te oprima a los labios!
Después será ceniza sobre la tierra negra.
La conciencia es un instinto que nos lleva a juzgarnos a la luz de las leyes morales.
Immanuel KantHay labios tan finos que en vez de besar cortan.
Paul Charles BourgetEn el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón.
Friedrich NietzscheSencillos Deseos
Hoy quisiera tus dedos
escribiéndome historias en el pelo,
y quisiera besos en la espalda,
acurrucos, que me dijeras
las más grandes verdades
o las más grandes mentiras,
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer más linda,
que me querés mucho,
cosas asÃ, tan sencillas, tan repetidas,
que me delinearas el rostro
y me quedaras viendo a los ojos
como si tu vida entera
dependiera de que los mÃos sonrieran
alborotando todas las gaviotas en la espuma.
Cosas quiero como que andes mi cuerpo
camino arbolado y oloroso,
que seas la primera lluvia del invierno
dejándote caer despacio
y luego en aguacero.
Cosas quiero, como una gran ola de ternura
deshaciéndome un ruido de caracol,
un cardumen de peces en la boca,
algo de eso frágil y desnudo,
como una flor a punto de entregarse
a la primera luz de la mañana,
o simplemente una semilla, un árbol,
un poco de hierba.
Te Abraza La Lluvia En Su Descenso
Te abraza la lluvia en su descenso
de resbalantes lenguas párvulas;
descifras su caÃda al sesgo;
sus tocamientos multiplicas
en ti; los amparas, te conocen:
Ãnfora armónica en perpetua
reconciliación, recinto cálido,
hogar de las delicias, próspero
alhajero de arcillas dóciles.
Aprieta la lluvia: albercas, mares,
oleaje que te desahoga.
Anticipándose, ambicioso,
en torno de ti mi afán aprieta:
dulceamarga serpiente, alianza
clandestina del terror y el júbilo.
Ãnfora tu cuerpo, revestido
por su desnudez; barro engastado
de blandas perlas, se envanece
con las deleitosas cicatrices
de un dolor que pasó; que exponen
lo apenas sanado al riesgo nuevo.
Yo las encuentro, y al tocarlas
te sigo en otras cicatrices,
mapa de táctiles misterios,
que el tiempo no olvida, pero esconde.
Llueve y me afano. Tú me abrazas
en mi caÃda; me descifras
cuando te abrazo. Y me amonesto:
Nunca es temprano para amarte.
Y sé que nunca será pronto.
La Sed
Tu beso fue en mis labios
de un dulzor refrescante.
Sensación de agua viva y moras negras
me dio tu boca amante.
Cansada me acosté sobre los pastos
con tu brazo tendido, por apoyo.
Y me cayó tu beso entre los labios,
como un fruto maduro de la selva
o un lavado guijarro del arroyo.
Tengo sed otra vez, amado mÃo.
Dame tu beso fresco tal como una
piedrezuela del rÃo.