Colección de jose
Por lo general las mujeres de ensueño son una ilusión óptica.
Peter UstinovRetoma fuerza en la manga la luciérnaga que huye.
Kobayashi IssaEl hombre del conocimiento debe no solamente saber amar a sus enemigos, sino también saber odiar a sus amigos.
Friedrich NietzscheDolor paciente que dolor no deja...¡La mayor pena es la que no se sabe!.
Rafael Lasso de la VegaEl buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
Proverbio TibetanoHacer bien nunca se pierde.
RefránElegÃa
Nunca, como a tu lado, fui de piedra.
Y yo que me soñaba nube, agua,
aire sobre la hoja,
fuego de mil cambiantes llamaradas,
sólo supe yacer,
pesar, que es lo que sabe hacer la piedra
alrededor del cuello del ahogado.
El poema sirve de guarida a mis escombros de espejo perverso de transparencia de sueños dibujados con debilidad por el alfabeto hostil.
José BarroetaEl amor crece, crece como los pinos, crece como las palmas. Y desde lo alto de él, se ve pequeño el mundo.
José MartÃEn vano los hombres se empeñan en arrastrar a su opinión a los demás, cuando ella no está cimentada en la razón.
Manuel BelgranoCasi siempre me ocurre a mà con la gente lo que le ocurrÃa a Jesús de Nazaret cuando llamaba a sus discÃpulos: que siempre estaban todos dormidos.
Arthur SchopenhauerLas armas se deben reservar para el último lugar, donde y cuando los otros medios no basten.
Nicolás MaquiaveloLa resistencia de una cadena se mide por su eslabón más débil.
JosemarÃa Escrivá de Balaguer¿Cómo no será absurdo que cuando uno es feliz no se reconozca con verdad la felicidad que posee por no querer declarar felices a los que viven, a causa de las mudanzas de las cosas y por entender la felicidad , mientras las vicisitudes de la fortuna giran incesantemente en torno de ellos?.
AristótelesAunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
Proverbio IndioDios: lo más evidente y lo más misterioso.
Henri LacordaireA camino largo, paso corto.
RefránEcharle la culpa de tus errores a tu naturaleza no cambia la naturaleza de tus errores.
Thomas HarrisLas Horas
¡Qué tristes son las horas! Cual rebaño
de ovejas que caminan por el cielo
entre el fragor horrÃsono del trueno,
y bajo un cielo de color de estaño.
Cruzan sombrÃas en tropel huraño,
de la insondable Eternidad al seno,
sin que me traigan ningún bien terreno,
ni siquiera el temor de un mal extraño.
Yo las siento pasar sin dejar huellas,
cual pasan por el cielo las estrellas,
y aunque siempre la última acobarda,
de no verla llegar ya desconfÃo,
y más me tarda cuanto más la ansÃo
y más la ansÃo cuanto más me tarda.
La vida nunca se vuelve un hábito para mÃ. Siempre es una maravilla.
Katherine Mansfield