Miguel de unamuno ajedrez ( 5 )
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Eso de amor -decíase Ramiro ahora- sabe a libro; sólo en el teatro y en las novelas se oye el yo te amo; en la vida de la carne y sangre y hueso el entrañable ¡te quiero! y el más entrañable aú...

¿Y qué es el amor? ¿Quién definió el amor? Amor definido deja de serlo...

El use estropea y hasta destruye toda belleza. La función más noble de los objetos es la de ser contemplados.
¿Por qué esos lirios que los hielos matan?
¿Por qué esas rosas a que agosta el sol?
¿Por qué esos pajarillos que sin vuelo
se mueren en plumón?
¿Por qué derrocha el cielo tantas vid...
¿Qué es tu vida, alma mía?, ¿cuál tu pago?,
¡Lluvia en el lago!
¿Qué es tu vida, alma mía, tu costumbre?
¡Viento en la cumbre!
¿Cómo tu vida, mi alma, se renueva?,
¡Sombra en ...
Cuando era niño mi madre decía: Si llegas a ser Monje, serás Papa. Si llegas a ser Pintor, serás Picasso. Si llegas a ser Soldado, serás General. Si llegas a ser Escultor, serás Miguel Ángel. Q...

La buena y verdadera amistad no debe ser sospechosa en nada.

El ajedrez es un pasatiempo, pero es además un educador del raciocinio.

La vida es demasiado corta para el ajedrez.

El ajedrez es un juego útil y honesto, indispensable en la educación de la juventud.

Si pudiéramos observar el interior de la cabeza de un jugador de ajedrez, encontraríamos ahí un mundo lleno de sentimientos, imágenes, ideas, emoción y pasión.

El ajedrez es la esencia de lo inútil y de lo sabio.

El ajedrez detiene a su maestro dentro de sus propios vínculos, encadenando la mente y el cerebro, por lo que la libertad interior del más fuerte debe sufrir.
El jugador de ajedrez debe trasladar sus capacidades intelectuales a otras artes como las letras y la filosofía, ya que realiza muchas más combinaciones que casi todos los autores literarios.
Todo lo que quiero es que me caven un hoyo y que mi tumba diga: aquí cayó un loco del ajedrez. No jugaba bien, pero le gustaba jugar. Nunca pudo enfrentarse a un campeón. Murió como vivió: espera...
He aquí la única verdad. Somos los peones de la misteriosa partida de ajedrez que juega Alá. Él nos mueve, nos detiene, vuelve a empujarnos, y al final nos arroja, uno a uno, a la caja de la nada.

El Ajedrez es la Vida.

El ajedrez constituye un medio eficaz para la educación y formación del intelecto del hombre.
Al jugar al ajedrez entonces, podemos aprender: Primero, previsión... Segundo, prudencia... Tercero, cautela... Y al final, aprendemos del ajedrez el hábito de no ser desanimados por apariencias mal...

El ajedrez es un juego sin par; regio e imperial.
El ajedrez es uno de los medios que tenemos para salvar la cultura, como el latín, el estudio de las humanidades, la lectura de los clásicos, las leyes de la versificación, la ética. El ajedrez es...

El ajedrez demanda concentración total y amor por el juego.

Personalmente, yo prefiero mirar hacia el futuro en donde un programa de computadora gane el título mundial de ajedrez. La humanidad necesita una lección de humildad.

El sobresalir en el ajedrez, Watson, es signo de una mente intrigante.

Compadezco al que no conoce el ajedrez. Causa ya alegría al aprendiz; al veterano le produce sumo placer.

El sueño es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos.

El agradecimiento que solo consiste en el deseo, es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras.
Tu Corazón, Una Naranja Helada...
Tu corazón, una naranja helada
con un dentro sin luz de dulce miera
y una porosa vista de oro: un fuera
venturas prometiendo a la mirada.
Mi corazón, una febril ...

Puede haber amor sin celos, pero no sin temores.

Ninguna ciencia, en cuanto a ciencia, engaña; el engaño está en quien no sabe.

Al que mal vive, el miedo le sigue.

¡Viva la independencia!, ¡viva la américa!, ¡muera el mal gobierno!.

Sube la línea de mi vida con trazo igual a tus volcanes y luego baja como línea de corazón hasta mis dedos.

La senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso.

Oigo pegando mis oídos al mapa vivo de tu suelo que llevo aquí, aquí en las manos, repicar todas tus campanas, parpadear todas tus estrellas.

La ingratitud es hija de la soberbia.

Siempre los ricos que dan en liberales hallan quien canonice sus desafueros y califique por buenos sus malos gustos.

En las cortesías antes se ha de pecar por carta de más que de menos.

Como no estás experimentado en las cosas del mundo, todas las cosas que tienen algo de dificultad te parecen imposibles.

La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.