El seminarista de los ojos negros ( 20 )
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Lix
¡Cuántas veces al pie de las musgosas
paredes que la guardan
oà la esquila que al mediar la noche
a los maitines llama!
¡Cuántas veces trazó mi silueta
la luna plateada,
junto a la del cipr...
Miraba hacia abajo, a Marilyn, ese espectáculo de cuerpo mamÃfero y esplendoroso vestido "transparente". ¿HabrÃa tenido tiempo Marilyn de preguntarse si el Presidente iba a viajar a Los Angeles pa...
Con la mayorÃa de la gente rica, el placer de los ricos consiste en el desfile de la riqueza, el cual a sus ojos nunca es tan completo como cuando demuestran poseer esas marcas decisivas de la opulen...

Nadie conoce toda la amargura de lo que aguarda en el futuro. Y si de pronto apareciera como en un sueño, la negarÃamos apartando los ojos de ella. A esto le llamamos esperanza.
Francisco de AsÃs, creador de las órdenes mendicantes (...) acabó de introducir al pueblo en la religión; al revestir al pobre con un hábito de monje, obligó al mundo a la caridad; elevó al men...

Asà como los ojos de los murciélagos se ofuscan a la luz del dÃa, de la misma manera a la inteligencia de nuestra alma la ofuscan las cosas evidentes.
En vano escarba el soñador en sus viejos sueños, como si fueran ceniza en la que busca algún rescoldo para reavivar la fantasÃa, para recalentar con nuevo fuego su enfriado corazón y resucitar en...
En El Cansancio de La Noche
En el cansancio de la noche,
penetrando la más oscura música,
he recobrado tras mis ojos ciegos
el frágil testimonio de una escena remota.
OlÃa el mar, y el alba era ...

Soy la mujer que piensa. Algún dÃa mis ojos encenderán luciérnagas.
Para escribir este poema, pasé años buscándome las manos. Debà quitarme telarañas de los ojos; poner mi corazón al ritmo de las circunstancias más que al de las novias efÃmeras y, sobre todo, ...
La Última Costa
HabÃa una barcaza, con personajes torvos,
en la orilla dispuesta. La noche de la tierra,
sepultada.
Y más allá aquel barco, de luces mortecinas,
en donde se apiñaba, con fervor, ...

Los cuervos arrancan los ojos a los muertos cuando ya no les hacen falta; pero los aduladores destruyen las almas de los vivos cegándoles los ojos.

La noche tiene mil ojos, el dÃa uno sólo.
Una mujer que pasa en bicicleta a las dos de la mañana, hermosas piernas morenas bombeando los pedales mientras la brisa le alza el vestido y revela un perfecto milagro de carne femenina en movimient...

Al principio era el fuego ascendente que encendÃa con una chispa las atmósferas, chispa de ojos rojizos, chispa de triplicados ojos, brusca como una flor.
Dime que no me conformarás nunca, ni me darás la felicidad de la resignación, sino la felicidad que duele de los elegidos, los que pueden abarcar el mar y el cielo con sus ojos y llevar el Universo...
Sábado Amor
Pero el sábado es distinto. Viene
de muy lejos, con sol a las espaldas
y extrañas músicas entre los dientes
endurecidos de la madrugada.
Todos le miran y él sonrÃe. Pisa
la...

¿Acaso porque el ave del placer silbe luego de las púas candentes en los ojos, será más dulce el canto del caballo ciego?.
Yo soy español integral y me serÃa imposible vivir fuera de mis lÃmites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacr...

Pero no olvido aquel deslumbramiento, aquella gloria del primer momento, al ver tus ojos por primera vez
El Huésped de Piedra
Recordando el tatuaje ritual de los marinos,
los náufragos de ojos redondos como el miedo,
firman con arañazos en mis carnes su nombre.
Pero un náufrago terco
de mar equivoca...

Ojos hay, que de legañas se enamoran.
Madrigal
Tu vientre sabe más que tu cabeza
y tanto como tus muslos.
Esa
es la fuerte gracia negra
de tu cuerpo desnudo.
Signo de selva el tuyo,
con tus collares rojos,
tus brazaletes de oro curvo,
...

Anduve viajando muchos años por el mundo, con el lucero de tu nombre en los ojos.
Despojada
Dónde despertar, en qué momento,
lo inmediato duele, quema,
explota bruscamente entre mis cejas.
La búsqueda se ha perdido,
el tiempo cayó goteando por tus ojos
todo crimen quedÃ...
Desnuda
Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua
cuando entre sus paredes me sumerjo.
Tu desnudez derriba con su calor los lÃmites,
me abre todas las puertas para qu...
ElegÃa
A Ramón López Velarde
Solo, con ruda soledad marina,
se fue por un sendero de la luna,
mi dorada madrina,
apagando sus luces como una
pestaña de lucero en la neblina.
El dolor me sangrab...
El Camino Cegado Por El Bosque
Créeme, no es piedad lo que siento por ti,
ahora que estoy lejos, sino un recuerdo herido.
Por ti y por el camino cegado por el bosque
que no pude seguir aquella ...

Existen cosas inolvidables: esos ojos tuyos, aquella guerra triste, el tiempo en que vendrán los pájaros, los niños.

Por ti mares de sangre los hombres han llorado. El fuego de tus ojos al sacrilegio incita, y la eterna sonrisa de tu boca maldita de pálidos suicidas el infierno ha poblado.

Aquella vez se perdieron tus ojos en los mÃos y yo sin detener el alma logré despedazar a tu tristeza.

Cuando tus ojos me miran, mi corazón se alborota.

No es fácil estar sola, otras personas te miran con ojos impacientes como de sala de espera.

Sabes que el amor se nos alborota, libre como las gaviotas que hasta el corazón vuela al son, es el firmamento que ven dos locos que se miran a los ojos y del corazón brilla el sol.
Canción Nocturna 2
Mañana sà veré con ojos jubilosos
la luz, la luz del dÃa;
en pleno dÃa miraré la noche fúlgida,
en pleno dÃa oiré sus cánticos, absorto,
los cantos de la noche única!
...
Nocturno
Duermes como la noche duerme:
con silencio y con estrellas.
Y con sombras también.
Como los montes sienten el peso de la noche,
asà hoy sientes tú esos pesares
que el tiempo nos depara:
s...
Oh Aquellos DÃas Claros...
Oh aquellos dÃas claros de mi niñez, aquellos
dÃas entre jardines, entre libros y sueños,
a qué poco han quedado reducidos: las piedras
brillantes al sol alto del dul...
Se Descalzan Los DÃas
Se descalzan los dÃas
para pasar de largo sin que nos demos cuenta.
Son casi despedidas, casi encuentros
-felices pero incómodos-
de cuerpos que se miran
y que aplazan la cit...

Mi silencio responde a tu silencio, y la respuesta a mis preguntas miro apenas en tus ojos encenderse.

Un cardumen de truchas paso ante mis ojos el color del agua.