Frases de una madre para su hija
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Mi mayor orgullo es ser tu madre, gracia por ser mi hija.

El amor, para que sea auténtico, debe costarnos.

No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar.
Un padre puede darle la espalda a su hijo, hermanos y hermanas pueden convertirse en inveterados enemigos, los maridos pueden abandonar a sus esposas, pero el amor de una madre dura para siempre.

La superstición es a la religión lo que la astrología es a la astronomía, la hija loca de una madre cuerda.

Toda madre e hija deben buscar tiempo para un viaje juntas. Es bueno para el alma.

¡MUJER! Eres novia, eres esposa, eres... Amante, eres madre... ¡MUJER!... Eres una rosa roja para la vida!
Y... un clavel para el amor.

La admiración es la hija de la ignorancia y la madre de la ciencia.

El mayor destructor de la paz es el aborto porque, si una madre puede matar a su propio hijo, ¿qué queda para que te mate y que me mate? No hay nada entre.

Si la gente sigue empeñada en verme ya sólo como madre, ¡que les jodan! Mi corazón es el de una hija adolescente y muy rebelde.

La libertad no es hija del orden sino su madre.

Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hemano complaciente.

El que no sirve para servir, no sirve para vivir.

Si no tenemos paz en el mundo, es porque hemos olvidado que nos pertenecemos el uno al otro, que ese hombre, esa mujer, esa criatura, es mi hermano o mi hermana.

Aun viéndote sucia y borracha, me arrodillo para nombrarte: ¡Madre!.

La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.

Una madre tiene algo de Dios y mucho de ángel.

Las críticas no son otra cosa que orgullo disimulado. Un alma sincera para consigo misma nunca se rebajará a la crítica. La crítica es el cáncer del corazón.

Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios qu...

Muchas veces basta una palabra, una mirada, un gesto para llenar el corazón del que amamos.

Para que el amor sea verdadero, nos debe costar. Nos debe doler. Nos debe vaciar de nosotros mismos.

Si no se vive para los demás, la vida carece de sentido.

Como blasfemo es el que abandona a su padre, maldito del Señor es quien irrita a su madre.
No es digno de mí el que ama a su padre o a su madre más que a mi; no es digno de mí el que ama a su hijo o su hija más que a mi. No es digno de mí el que no toma su cruz para seguirme. El que pr...
La manera en que veo - hablando como una mujer - que entiende lo que significa ser una hija, y para ser una mujer y ser madre, y también para ser una mujer de carrera. Los múltiples roles que las mu...
Mi madre era una persona enferma profesional, ella tomó un montón de pastillas para el dolor. Hay mucha gente así. Es solo la forma en que se utilizan para llamar la atención. Siempre me acuerdo d...
El éxito, para mí, es que si mi hijo decide ser madre y ama de casa, él se alegra por esta decisión. Y si mi hija decide trabajar fuera del hogar y tiene éxito, ella aplaudía y apoyado.

La pasión de mi madre por algo más, para escribir un destino diferente para la hija de una extremadamente pobre granjero, era dar forma a mi vida.

Siempre hay un tiempo para marchar aunque no haya sitio a donde ir.

El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es.

Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír.

Ya ves, a veces me canso de mí y de no tener valor para buscarte y cometer todo delito que este amor exija. "Quieta ahí, tus labios o la vida".

No perdiste a nadie, el que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.

Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al señor para poder ser el guardián de tu alma.

Me he quedado con mi alma para pensar solo en ti.

Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar.

Para ejercer una influencia benéfica entre los niños, es indispensable participar de sus alegrías.
Creo que mi madre fue siempre fiel a la infidelidad de mi padre y eligió la castidad. La castidad de mi madre era peor que la de una virgen, porque ella había conocido el placer durante unos meses y...

Una madre perdona siempre; ha venido al mundo para esto.

Como es la madre, así es la hija.