Frases-cortas-de-amor-de-literatura ( 22 )
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Mejor se puede disculpar el que se muere de miedo, que el que de miedo se mata: porque allí obra sin culpa la naturaleza; y en éste, con delito y culpa, el discurso apocado y vil.

La más segura señal de una naturaleza inferior es querer no parecer sorprendido de nada.

El odio no es más que carencia de imaginación.

A los ídolos no hay que tocarlos: se queda el dorado en las manos.

La ira ofusca la mente, pero hace transparente el corazón.

La gratitud es como aquel licor de Oriente que solo se conserva en jarros de oro: perfuma las almas grandes y se agria en las pequeñas.

El orgullo precede a la caída.

Somos criaturas tan tornadizas, que acabamos por experimentar los sentimientos que fingimos.

Virtud envidiada es dos veces virtud.

Mucha gente se hace una idea equivocada sobre la verdadera felicidad. No se consigue satisfaciendo los propios deseos, sino siendo fieles a un cometido que merezca la pena.

Nadie siente el dolor de otro, nadie entiende la alegría de otro.

La felicidad ininterrumpida aburre: debe tener alternativas.

El valor de un sentimiento se mide por la cantidad de sacrificio que estás preparado a hacer por él.

El hijo de las largas convivencias desapasionadas es el tedio.

Hay más fe en una honrada duda, creedme, que en la mitad de las creencias.

La fe es el antiséptico del alma.

Los pueblos viven sobre todo de esperanzas. Sus revoluciones tiene por objeto sustituir con esperanzas nuevas las antiguas que perdieron su fuerza.

Carecer de algunas de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad.

La melancolía es un recuerdo que se ignora.

No existe la felicidad. A lo largo de la vida hay briznas de dicha que se deshacen como pompas de jabón.

Cuando una puerta de felicidad se cierra, otra se abre, pero muchas veces miramos tanto tiempo la puerta cerrada que no vemos la que se ha abierto para nosotros.

La rabia de los celos es tan fuerte que fuerza a hacer cualquier desatino.

El corazón alegre hace tanto bien como el mejor medicamento.

Hazte necesario para alguien.

La esperanza nos sostiene, pero como sobre una cuerda tirante.

Tanto miedo tengo, que aun para huir valor no tengo.

El pájaro quisiera ser nube; la nube, pájaro.

La compasión, buena siempre, es en muchos casos la celestial precursora de la justicia.

Agradece a la llama su luz, pero no olvides el pie del candil que paciente la sostiene.

Gástame los labios.

Los sentimientos delicados que nos dan la vida yacen entumecidos en la mundanal confusión.

El papel natural del hombre del siglo XX es la ansiedad.

Las teorías, las doctrinas, los sistemas se explican; los sentimientos se sienten.

Amame y el mundo será mío.

Un solo ser nos falta y todo está despoblado.

El aburrimiento es una mala hierba, pero también una especia que hace digerir muchas cosas.

El procedimiento más seguro de hacernos más agradable la vida es hacerla agradable a los demás.

Ponemos más interés en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo.

Por la armonía los estados pequeños se hacen grandes, mientras que la discordia destruye los más poderosos imperios.

Esperar es siempre temer.