Frases-para-animar-a-un enfermo ( 105 )
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La vida humana representa, la mayor parte de las veces, una ecuación entre el pasado y el futuro.

La ira es una locura de corta duración.

La ley es, pues, la distinción de las cosas justas e injustas, expresada con arreglo a aquella antiquísima y primera naturaleza de las cosas.

A veces el llanto hace más beneficio que la risa.

Una sola cosa nos explica bien la historia y es en qué consisten los malos gobiernos.

No puede el hombre sentirse a gusto sin su propia aprobación.

Nuestras acciones hablan sobre nosotros tanto como nosotros sobre ellas.

Al progreso no hay quien lo pare. Dios creó el mundo en seis días. ¿Y que tenemos hoy? La semana de cinco días.

No es bueno ser desgraciado, pero bueno es haberlo sido.

En esta vida algunos hombres nacen mediocres, otros logran mediocridad y a otros la mediocridad les cae encima.

No puede haber una revolución total sino una revolución permanente. Como el amor, es el goce fundamental de la vida.

¡Actúa en vez de suplicar. Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa! Si quieres conocer los milagros, hazlos tú antes. Solo así podrá cumplirse tu peculiar destino.

Tu mejor maestro es tu último error.

Solo los buenos sentimientos pueden unirnos, el interés jamás ha forjado uniones duraderas.

Primero son mis dientes que mis parientes.

El renombre y el reposo no compaginan.

Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad.

A veces, cuesta mucho más eliminar un solo defecto que adquirir cien virtudes.

La volubilidad de la mujer a quien amo es splo comparable a la infernal constancia de las mujeres que me aman.

Hay tantas leyes que nadie está seguro de no ser colgado.

Nuestro gran tormento en la vida proviene de que estamos solos y todos nuestros actos y esfuerzos tienden a huir de esa soledad.

En un mundo superior puede ser de otra manera, pero aquí abajo, vivir es cambiar y ser perfecto es haber cambiado muchas veces.

Daría todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro.

Economizad las lágrimas de vuestros hijos a fin de que puedan regar con ellas vuestra tumba.

Cuando el diablo está satisfecho, es una buena persona.

Cuando veáis a un hombre sabio, pensad en igualar sus virtudes. Cuando veáis un hombre desprovisto de virtud, examinaos vosotros mismos.

La ventaja se la lleva aquel que aprovecha el momento oportuno.

¡Dejadme escapar de la mentirosa y criminal ilusión de la felicidad! Dadme
trabajo, cansancio, dolor y entusiasmo.

En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender
hasta su nivel de incompetencia.

Es una especie de obediencia muy agradable a los ojos de Dios no desear dispensas sin mucha necesidad.

No es necesario creer en lo que dice un artista, sino en lo que hace.

Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo.

No hay presente: todos los caminos son recuerdos o preguntas.

La civilización es una carrera entre la educación y la catástrofe.

Bebed porque sois felices, pero nunca porque seáis desgraciados.

En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre.

¿Que importa que el gato sea blanco o negro con tal de que cace ratones?.

Lo que pongas en los primeros años de tu vida quedará en ella hasta más allá de la muerte.

Sorprendernos por algo es el primer paso de la mente hacia el descubrimiento.

La ignorancia es madre del miedo.