Frases celebres de hombres ilustres ( 53 )
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El hombre no es hijo de las circunstancias. Las circunstancias son hijas del hombre.

Si las leyes fueran constituidas por los hombres, o por las sentencias de los jueces, serían derechos matar, robar, adulterar, etcétera.

La sonrisa es el idioma general de los hombres inteligentes. Solo son tristes los tontos y los delincuentes.

Los hombres vicioso procuran disimular sus faltas con apariencias de honradez.

Las mujeres no simpatizan entre sí por los mismos motivos que agradan a los hombres.

A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.

Ni con la mejor voluntad y la más pura de las intenciones les resulta fácil conocerse a los hombres; y a ello viene a sumarse la mala voluntad, que todo lo tergiversa.
Hemos preparado a los hombres para pensar en el futuro como una tierra prometida que alcanzan los héroes, no como lo que cualquiera alcanza a un ritmo de sesenta minutos por hora, haga lo que haga.

El amor es la historia de la vida de las mujeres y un episodio en la de los hombres.

No confundáis a Jesús, el maestro,
con los pobres hombres que le siguen de lejos.
No esperéis que su inconsecuencia
pueda serviros eternamente de excusa.

La educaciòn consiste en enseñar a los hombres no lo que deben pensar, sino a pensar por si, para decidir

Pueden amar los pobres, los locos y hasta los falsos, pero no los hombres ocupados.

¡Estoy horrorizado! No sé si el mundo está lleno de hombres inteligentes que lo disimulan... o de imbéciles que no se recatan de serlo.

Los hombres suelen, si reciben un mal, escribirlo sobre el mármol; si un bien, en el polvo.

Todos los hombres estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.

Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.

Los hombres que alaban siempre son o simples o bajos; los que no alaban nunca son o imbéciles o envidiosos.

La injusticia no tiene ninguna razón de existir en el Universo, y su nacimiento fue de la envidia y antagonismo de los hombres, antes de haber comprendido su espíritu.

Pues mi noción de la justicia es ésta: los hombres no son iguales.

Los hombres intentan purificarse manchándose de sangre. Es como si, después de haberse manchado con barro, quisieran limpiarse con barro.

La creencia en algún tipo de maldad sobrenatural no es necesaria. Los hombres por sí solos ya son capaces de cualquier maldad.

Engañar a los hombres de uno en uno es bastante más difícil que engañarlos de mil en mil. Por eso el orador tiene menos mérito que el abogado o el curandero.
Aristóteles manifestaba que las mujeres tenían menos dientes que los hombres; aunque se casó dos veces, nunca se le ocurrió comprobar esta afirmación examinando la dentadura de sus esposas.
No solo los hombres tienden a perder el recuerdo de los beneficios y de las injurias, sino que incluso odian a sus benefactores y dejan de odiar a quien los ofendió. La perseverancia en recompensar e...

Educar a los hombres no es como llenar un vaso, es como encender un fuego.

Me he dado cuenta que a menudo, los corazones de los hombres no son tan malos como sus actos, y casi nunca como la maldad de sus palabras.

Me pregunto a veces si los hombres y las mujeres realmente se satisfacen. Quizás deban vivir separados y visitarce.
En historia el nombre de dios es la terrible maza histórica con la cual todos los hombres divinamente inspirados, los grandes genios virtuosos han abatido la libertad, la dignidad, la razón y la pro...

Los animales desconocen la envidia, los hombres la sinceridad.

El amor de las mujeres por los hombres no es un muro a cuyo amparo ellos se puedan refugiar; es un obstáculo que se ha de franquear para vivir.

¿en qué consiste la ciencia? en conocer a los hombres.

La sinceridad es el engaño eventual de todos los grandes hombres.

De hombres leales, están llenos los hospitales.

Nada revela tan a las claras el carácter de los hombres como aquello que encuentran ridículo.

La mayoría de los hombres prefiere y encuentra más fácil creer que tomarse el trabajo y la preocupación de investigar.

La niñez es la etapa en que todos los hombres son creadores.
Hay una diferencia entre vivir con alguien y vivir en el. Hay hombres en los que se puede vivir sin vivir con ellos, y viceversa. Unir ambas cosas solo les es dado al amor y la amistad mas puros.

Los hombres usan máscaras para embellecerse. Pero a diferencia de la mujer, la decisión de embellecerse de un hombre siempre es un deseo de muerte.

De una patria, como de una madre, nacen hombres.

No hay malas hierbas ni hombres malos; solo hay malos cultivadores.