Frases cortas sobre el agua ( 13 )
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El noble no expresa nunca su parecer sobre las cosas que no comprende. Busca la máxima precisión en sus palabras; esto es lo más importante.

Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡estoy fatigada!.

El bueno es el que guarda, cual venta del camino, para el sediento el agua, para el borracho el vino.

A cena de vino, desayuno de agua.

El impuesto sobre la renta ha generado mayor número de mentirosos en el pueblo americano que el golf.

La riqueza es como el agua salada; cuanto más se bebe, más sed da.

El hacer bien a un bellaco es guardar agua en un saco.

La belleza es verdad; la verdad, belleza. Esto es todo lo que sabes sobre la tierra, y todo lo que necesitas saber.

Alguien dijo: "hay dos personas sobre las cuales nunca he reflexionado a fondo: es el testimonio de mi amor por ellas".

En el estanque nuevos renacuajos en agua tibia.

No me interesa lo que se escriba sobre mí siempre y cuando no sea verdad.

Inglaterra y Francia tuvieron en sus manos la suerte del mundo, sobre todo la de la civilización europea. Cuánto mal nos hemos hecho y cuánto bien podríamos habernos hecho.

Es más fácil hacer un agujero en el agua que obtener una moneda de un avaro.

Gran parte de las experiencias que he hecho sobre mí mismo las hice observando las particularidades de los demás.

El auténtico amigo es el que lo sabe todo sobre ti y sigue siendo tu amigo.

¡Loco!,¡Loco!,¡Loco!, Como un acróbata demente saltaré, sobre el abismo de tu escote hasta sentir que enloquecí tu corazón de libertad... ¡Ya vas a ver!.

Mi alma entera es un grito, y toda mi obra es el comentario sobre ese grito.

Aunque solo existiera una verdad única, no se podrían pintar cien cuadros sobre el mismo tema.

Los ingleses tienen el milagroso poder de convertir el vino en agua.

El erotismo, ese triunfo del sueño sobre la naturaleza, es el refugio del espíritu de la poesía, porque niega lo imposible.

Sobre advertencia no hay engaño.

Sobre las hojas verdes que cubren la montaña el sol pasea.

Y si sueño acaso es porque el sueño es realidad y la vida la sombra de mi paso sobre la eternidad.

La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada. Y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo.

Mientras religión y ética pueden dirigirse al individuo aislado y podrían existir en un solo hombre sobre el mundo, la política necesita para su posibilidad la existencia de la sociedad.

Estos son los hechos; si uno los comprende, si toma conciencia de ellos, por fuerza surgen emociones artísticas eficaces y capaces de sensibilizar a la gente sobre estos grandes problemas.

Los salvajes parecen tener puntos de vista similares a los que la gente cultivada sobre la mayoría de los temas: están demasiado avanzados.

Nuestro destino ejerce su influencia sobre nosotros incluso cuanto todavía no hemos aprendido su naturaleza; nuestro futuro dicta las leyes de nuestra actualidad.
Estas páginas accesorias con las que suele ser costumbre presentar las nuevas salidas de los libros, se agostan sobre la marcha y con ellas no valen vitaminas, ni testovirones, ni paños calientes.

Nunca he podido concebir cómo un ser racional podría perseguir la felicidad ejerciendo el poder sobre otros.

Esta que llaman por ahí Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y sobre todo, ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quien derriba.

Uno puede apoyarse sobre su puesto, pero no sentarse en él.

Con frecuencia, algunos buscan la felicidad como se buscan los lentes cuando se tienen sobre la nariz.

No admitir corrección ni consejo sobre la propia obra es pedantería.

El miedo reina sobre la vida.

La Navidad agita una varita mágica sobre el mundo, y por eso, todo es más suave y más hermoso.

Los políticos honrados se quitan de en medio cuando cae sobre ellos la sospecha.

Soy tan partidario de la disciplina del silencio que podría hablar horas enteras sobre ella.

La fatalidad no pesa sobre el hombre cada vez que hace algo; pero pesa sobre él, a menos que haga algo.

Quien escribe gusta del halago, pero el escritor en cambio, ha de aprender a gozar con el arrecio, con el golpe de martillo sobre el yunque de su obra. Solo así podrá forjar aiestos.