Frases-positivas-de-la-vida ( 164 )
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Todo el estudio de los políticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira para que parezca verdad, disimulando el engaño y disfrazando los designios.

El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad.

La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla.

La inteligencia conoce todas las cosas y ordenó todas las cosas que van a ser y las que fueron y las que son ahora y las que no son.

Nadie puede sospechar cuántas idioteces políticas se han evitado gracias a la falta de dinero.

El mejor límite para el dinero es el que no permite caer en la pobreza ni alejarse mucho de ella.

El sentimiento llena las lagunas de la ignorancia.

Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha.

En un espíritu corrompido no cabe el honor.

Cada persona forja su propia grandeza. Los enanos permanecerán enanos aunque se suban a los Alpes.

Nada resiste tanto como lo provisional.

De virtud hay una especie, de maldad, muchas.

Nunca vayas por el camino trazado, porque conduce hacia donde otros han ido ya.

Si te dan un papel pautado, escribe por detrás.

El arte no tiene nada que ver con el gusto. No existe para que se le pruebe.

Dejad pensar al pueblo que gobierna y se dejará gobernar.

Un pequeño gusano roe el corazón a un cedro y lo derriba.

La fuerza del carácter con frecuencia no es más que debilidad de sentimientos.

Se puede aplastar una nación religiosa, pero no dividirla.

Para amasar una fortuna no se requiere ingenio, lo preciso es carecer de delicadeza.

Al ser humano le parece tan extraño existir que las preguntas filosóficas surgen por sí solas.

El glotón es el sujeto menos estimable de la gastronomía, porque ignora su principio elemental: ¡El arte sublime de masticar!

El amor y el odio no son ciegos, sino que están cegados por el fuego que llevan dentro.

No más partidos, no más autoridad, libertad absoluta del hombre y del ciudadano: esta es mi profesión de fe social y política.

Únicamente la obediencia tiene derecho al mando.

Aprovecha la oportunidad en todas las cosas; no hay mérito mayor.

La felicidad recupera en altura lo que le falta en longitud.

La indigestión es la encargada de predicar la moral al estómago.

No se puede razonar con los fanáticos. Hay que ser más fuerte que ellos.

Con el poder mantenemos una relación ambigua: sabemos que si no existiera autoridad nos comeríamos unos a otros, pero nos gusta pensar que, si no existieran los gobiernos, los hombres se abrazarían...

La calumnia siempre es sencilla y verosímil.

El que quiere todo lo que sucede, consigue que suceda cuanto quiere. ¡Omnipotencia humana por resignación!. A esta resignación solo por la gracia se llega.

La guerra es una enfermedad como el tifus.

Es preferible ser viejo menos tiempo que serlo antes de la vejez.

Donde quiera que se esté bien, allí está la patria.

Lo que quiere el sabio, lo busca en sí mismo; el vulgo, lo busca en los demás.

Recesión es cuando tu vecino se queda sin empleo; depresión es cuando lo pierdes tú.

La naturaleza ha hecho al hombre feliz y bueno, pero la sociedad lo deprava y lo hace miserable.

El espíritu humano avanza de continuo, pero siempre en espiral.

Yo creo que el mejor medio de hacer bien a los pobres no es darles limosna, sino hacer que puedan vivir sin recibirla.