Frases hirientes para hombres ( 73 )
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Para mí, cada hora del día y la noche, es un indescriptible y perfecto milagro.

No basta con tener la voz más melodiosa para entonar un tango. No. Hay que sentirlo, además. Hay que vivir su espiritu.

Digamos que existen dos tipos de mentes poéticas: una apta para inventar fábulas y otra dispuesta a creerlas.

Mala es la guerra para los que tienen un hijo en ella.

Para dos intuitivos el lenguaje es un obstáculo, un burdo impedimento.
Y le apena a uno que esa instantánea belleza se haya marchitado de manera tan rápida e irrevocable, que haya brillado tan engañosa e ineficazmente ante uno; le apena el que ni siquiera hubiese tiem...

Para torear y para casarse, hay que arrimarse.

El mundo es para los osados, no para los tímidos y callados.

Entre un grupo de solo hombres ¡qué calor el de la mujer!.
Aquellos a quienes se condena al suplicio manifiestan a veces una fortaleza y un desprecio a la muerte que en realidad no es más que el temor a mirarla cara a cara; de modo que puede decirse que esa ...
Casi todo político tiene tanta necesidad, en determinadas circunstancias, de un hombre honesto, que, cual si fuera un lobo hambriento, irrumpe en el redil; mas no para devorar el cordero robado, sino...

Dejé de comer y de beber para meditar; es inútil: más vale aprender.

¿Cuántas veces tendré que morir para ser siempre yo?.

Uno siente que ciertas palabras son terribles para todos los demás, salvo para nosotros mismos.

También hay horca para el verdugo.

Cuando nace un niño, como de costumbre, se enciende una estrella, para que lo alumbre.

No es necesaria la fortuna para solo subsistir.

El pecho está lleno de muchas cosas para decirte. Hay momentos en que me parece que el idioma no es nada.

La brisa viene fresca y perfumada, no sé qué pasa en mí, la noche tiene para mi corazón todas las lágrimas, y yo siento un vacío sobre el pecho y una paz infinita sobre el alma.

Los genios son peligrosos para los talentos jóvenes, pues no hacen más que reproducirlos creyendo reproducirse a sí mismo.

El poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra.

El ajedrez procura una suerte de inteligencia que sirve únicamente para jugar al ajedrez.

Un abogado con cartera puede robar más que mil hombres armados.

Para el hombre, como para el pájaro, el mundo ofrece muchos sitios donde posarse, pero nidos solamente uno: su hogar.

Un artista no tiene necesidad de expresar directamente su pensamiento en la obra para que ésta refleje la calidad de aquél.

La venganza solo sirve para eternizar las enemistades en el mundo; el placer fútil que nos causa, va siempre seguido de eternos arrepentimientos.

La estupidez es el talento para la equivocación.

Para el que parte para el que se queda dos otoños.

Ningún bribon es tan estupido que no halle motivos para sus bajezas.

Las conferencias deben ser como las faldas de las mujeres: suficientemente largas para contener algo y suficientemente cortas para despertar el interés.

El paraíso es un lugar central al que las almas de todos los hombres llegan por caminos diferentes; cada secta tiene su ruta particular.

Todo llega para quien sabe esperar.

¿beso? un truco encantado para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superflúas.

Tanto trabajando, leyendo, pensando, viviendo para hacer. El curso de la vida no es suficientemente largo.

Los juicios son un asunto demasiado importante como para dejarlo en manos de meros abogados.

Nunca me retiraré. Tendrán que quitarme la cámara para que deje de hacer películas. Moriré haciendo películas.
El poder arbitrario constituye una tentación natural para un príncipe, como el vino o las mujeres para un hombre joven, o el soborno para un juez, o la avaricia para el viejo, o la vanidad para la m...

Señor, no te pido ver el horizonte lejano, un paso por día es suficiente para mi.

Los hombres en general juzgan más por los ojos que por las manos; porque el ver pertenece a todos, y el tocar a pocos. . . El vulgo se deja siempre coger por las apariencias. . . Y en el mundo no hay...

La guerra es una cosa demasiado seria para confiársela a los militares.