10 cosas para amar a un hijo ( 127 )
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Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida.

Para ti soy ateo. Para Dios, la oposición.

Trabaja en algo, para que el diablo te encuentre siempre ocupado.

Cásate; si por casualidad das con una buena mujer, serás feliz; si no, te volverás filósofo, lo que siempre es útil para un hombre

Hay que ser buenos no para los demás, sino para estar en paz con nosotros mismos.

Esperar una felicidad demasiado grande es un obstáculo para la felicidad.

El gobierno no se ha hecho para la comodidad y el placer de los que gobiernan.

Lo malo del amigo es que nos dice las cosas desagradables a la cara; el enemigo las dice a nuestras espaldas y como no nos enteramos, nada ocurre.

El trabajo sin prisa es el mayor descanso para el organismo.

Los médicos trabajan para conservarnos la salud, y los cocineros para destruirla, pero estos últimos están más seguros de lograr su intento.

No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor.

No hay secretos para el éxito. Este se alcanza preparándose, trabajando arduamente y aprendiendo del fracaso.

Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.

Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que solo le falta abrir la boca para caer en ella.

Teméis todas las cosas como mortales y todas las deseáis como inmortales.

El mundo ha sido creado para ser recreado.

Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.

La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo.

Los niños comienzan por amar a los padres. Cuando ya han crecido, los juzgan, y, algunas veces, hasta los perdonan.

Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga.

Si de pronto se descompusieran todos los televisores del mundo, no habrÃa escalas para medir los maremotos de aburrimiento.

Prefiero que me incineren a que me sepulten y ambas cosas a un fin de semana con mi mujer.

Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas.

Bien analizada, la libertad polÃtica es una fábula imaginada por los Gobiernos para adormecer a sus gobernados.

Si las mujeres se vistieran para los hombres, las tiendas no venderÃan demasiado. A lo sumo un par de anteojos de sol cada tanto tiempo.

Nunca leo novelas ni ensayos, sino biografÃas. Para mÃ, es más importante la vida de un hombre que sus sueños de papel.

El progreso y el desarrollo son imposibles si uno sigue haciendo las cosas tal y como siempre las ha hecho.

Dadme dos lÃneas escritas a puño y letra por el hombre más honrado, y encontraré en ellas motivo para hacerlo encarcelar.

Ver es algo más que mirar. Ver consiste en advertir los detalles. Para ver bien una flor se ha de mirar con lupa, por dentro.

Para hacer negocios no se requiere ingenio, basta con no tener delicadeza.
Si un mecenas le compra a un artista que necesita dinero (necesita dinero para comprar herramientas, tiempo, comida), el mecenas se iguala entonces al artista; introduce arte en el mundo; crea.

El abogado es un hábil caballero que se ocupa de cuidar nuestros bienes de nuestros enemigos para poder quedárselos él.

TodavÃa no se ha descubierto la brújula para navegar en la alta mar del matrimonio.

Tenemos arte para no morir de la verdad.

Mira dos veces para ver lo exacto; mira una sola vez para ver lo hermoso.

Bromear es una de las cosas amenas de la vida, pero cuesta muchos años de aprendizaje.

El porvenir es un lugar cómodo para colocar los sueños.

En el ejército soviético hace falta más valor para retirarse que para avanzar.

Para conocer la flor del ciruelo, tanto el propio corazón como la propia nariz.

La más tonta de las mujeres puede manejar a un hombre inteligente, pero es necesario que una mujer sea muy hábil para manejar a un imbécil.