Frases-de-reconocimiento ( 58 )
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No hay cosa que haga más daño a una nación como el que la gente astuta pase por inteligente.

Las revoluciones empiezan por la palabra y concluyen por la espada.

El verdadero buscador crece y aprende, y descubre que siempre es el principal responsable de lo que sucede.

No es el trabajo lo que envilece, sino la ociocidad.

La conciencia es una voz interior que nos advierte que alguien puede estar mirando.

Ten más de lo que muestras; habla menos de lo que sabes.

La política es una guerra sin efusión de sangre; la guerra una política con efusión de sangre.

Somos todos tan limitados, que creemos siempre tener razón.

La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.

El conocimiento profundo de las religiones permite derribar las barreras que las separan.

Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año.

El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros.

La virtud no habita en la soledad: debe tener vecinos.

Pensar es más interesante que saber, pero menos interesante que mirar.

No me gusta la palabra tolerancia, pero no encuentro otra mejor. El amor empuja a tener, hacia la fe de los demás, el mismo respeto que se tiene por la propia.

Seguir un solo camino es retroceder.

Primero el suelo nativo que nada. Nuestra vida no es otra cosa que la herencia de nuestro país.

No confundáis a Jesús, el maestro,
con los pobres hombres que le siguen de lejos.
No esperéis que su inconsecuencia
pueda serviros eternamente de excusa.

Los senos de la mujer son la única persistencia del hombre; los coge al nacer y ya no los suelta hasta morir de viejo.

Siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones, rara vez serán buenas.

Es necesario diferenciar las cosas: lo que siempre existe sin haber nacido, y lo que siempre está comenzando sin jamás llegar a ser.

Si no podemos poner fin a nuestras diferencias, contribuyamos a que el mundo sea un lugar apto para ellas.

El hombre comienza en realidad a ser viejo cuando cesa de ser educable.

Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios.

Quédate siempre detrás del hombre que dispara y delante del hombre que está cagando. Así estás a salvo de las balas y de la mierda.

La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en sí misma su propio enemigo.

Prohibir crea tentaciones.

La mosca que no quiere ser cazada está más segura cuando se posa en el cazamoscas.

Siempre es tarde cuando se llora.

El éxito consiste en vencer el temor al fracaso.

Nadie puede hacernos sentir inferiores sin nuestro consentimiento.

El hombre no revela mejor su propio carácter que cuando describe el carácter de otro.

¿Qué es, pues el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si quiero explicarlo a quien me lo pide, no lo sé.

Si juzgamos el amor por la mayor parte de sus efectos, se parece más al odio que a la amistad.

Haciendo el bien nutrimos la planta divina de la humanidad; formando la belleza, esparcimos las semillas de lo divino.

La felicidad es el privilegio de ser bien engañado.

Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda.

Después de lo malo, viene lo bueno.

Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida.

El buen juez no ha de torcer las leyes a su condición, sino torcer su condición conforme a las leyes.