Frases cortas para enamorar a una mujer ( 11 )
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Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, algunas veces acertamos.

No hay nada como el amor de una mujer casada. Es una cosa de la que ningún marido tiene la menor idea.

El verdadero paraíso no esta en el cielo, sino en la boca de la mujer amada.

Un hombre de noble corazón irá muy lejos, guiado por la palabra gentil de una mujer.

La mujer, solo el diablo sabe lo que es; yo no lo sé en absoluto.

El terrible engaño del amor consiste en que empieza haciéndonos jugar, no con una mujer del mundo exterior, sino con una muñeca interior a nuestro cerebro.

A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.

Con mujer que tiene dueño, ni sueño.

Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.

La mujer y el vino sacan al hombre de tino.

En cierto sentido, el misterio de la encarnación se repite en cada mujer; todo niño que nace es un dios que se hace hombre.

Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.

Una mujer no comienza a mostrar su edad hasta que comienza a ocultarla.

Gozos, pesares, gozos... Esto es amor. Quien no lo crea, mírese en unos ojos, que se vea en unos ojos de mujer.

El artista debe ser mezcla de niño, hombre y mujer.

Nuestra sociedad es masculina, y hasta que no entre en ella la mujer no será humana.

Todos los hombres tienen una mujer en el pensamiento; los casados, además, tienen otra en casa.

Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.

Al alba a las lozanías habla solamente una mujer.
Cada hombre lleva un fantasma de mujer, no en la imaginación que entonces sería fácil de expulsarle; sino circulando en su sangre, y cada mujer un fantasma más o menos concreto de hombre.

No creo que esté aquí de más. Aquí hace falta una mujer, y esa mujer soy yo.

Bello es ver en la llanura una palmera piramidal; más, mujer, en tu hermosura todo es más regio, todo es triunfal!.

Mi mujer es ardiente y se entrega como mi canción.

No se desea poseer a una mujer, se desea poseerla nosotros solos.

La mujer más despreocupada siente una voz interna que le dice: "sé bella si puedes, sé sabia si quieres, pero sobre todo trata de ser estimada: es necesario.

Del mismo modo en que solemos mirar un reloj parado como si aúm andase, también le miramos la cara a una mujer bella como si aún nos amase.

La mujer no admite medio: o ama mucho, o aborrece mucho.

La mujer, está donde le corresponde. Millones de años de evolución no se han equivocado, pues la naturaleza tiene la capacidad de corregir sus propios defectos.

A la mujer honrada, su propia estima le basta.

La vida de una mujer es una historia de afectos.

En la mujer, verdaderamente mujer, no hay nada que no esté en relación con su marido, con su hijo o con su amante.

Cualquier mujer que aspire a comportarse como un hombre seguro que carece de ambición.

La necesidad ha hecho aparearse a quienes no pueden existir el uno sin el otro, como son el varón y la mujer.

El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres.

Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.

Admiro mucho a la mujer. Me encanta su belleza, su delicadeza, su vivacidad, y su silencio.

¿quién puede bajar los ojos como una mujer? ¿y quien sabe alzarlos como ella?.

Hay solo tres cosas a hacer con una mujer. Se puede amarla, sufrir por ella, o convertirla en literatura.

Una mujer sensible debería ser guiada por su cabeza cuando busque un marido y por su corazón cuando busque un amante.

Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.