Frases-cortas-de-amor-de-literatura ( 15 )
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La verdadera felicidad consiste en hacer el bien.

Vale más actuar exponiéndose a arrepentirse de ello, que arrepentirse de no haber hecho nada.

Los celos son una falta de estima por la persona amada.

Los celos cuando son furiosos, producen más crímenes que el interés y ambición.

La indiferencia hace sabios y la insensibilidad monstruos.

La esperanza es un árbol en flor que se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones.

¡Bienvenido sea el dolor si es causa de arrepentimento!.

No quiero pensar porque no quiero que el dolor del corazón se una al dolor del pensamiento.

¿Qué es un envidioso?. Un ingrato que detesta la luz que le alumbra y le calienta.

Por muchas riquezas que el hombre posea y por grandes que sean la salud y las comodidades que disfrute, no se siente satisfecho si no cuenta con la estimación de los demás.

La felicidad nos espera en algún sitio a condición de que no vayamos a buscarla.

Marido celoso, no tiene reposo.

Sentir antes de comprender.

Aquel que más posee, más miedo tiene de perderlo.

Si quieres comprender la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin.

Lo que hace tan agudo el dolor de los celos es que la vanidad no puede ayudar a soportarlo.

La esperanza es un emprésito que se le hace a la felicidad.

Toda ciencia viene del dolor. El dolor busca siempre la causa de las cosas, mientras que el bienestar se inclina a estar quieto y a no volver la mirada atrás.

Una persona aburrida es la que habla cuando deseas que te escuche.

Ser estúpido, egoísta y estar bien de salud, he aquí las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si os falta la primera, estáis perdidos.

Nada que un hombre haga lo envilece más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien.

Hasta los sentimientos buenos, si se exaltan en demasía, son capaces de conducirnos a errores deplorables.

Una persona que quiere venganza guarda sus heridas abiertas.

Hazles comprender que no tienen en el mundo otro deber que la alegría.

La providencia nos ha dado el sueño y la esperanza como compensación a los cuidados de la vida.

Bien poco enseñó la vida a quien no le enseñó a soportar el dolor.

Cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo, no sea que te chamusques a ti mismo.

Cada cual tiene la edad de sus emociones.

El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta.

Poca fe se otorga a los que tienen poca fe.

La alegría, cuanto más se gasta, más se queda.

El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la felicidad de los demás.

El miedo es un sufrimiento que produce la espera de un mal.

Los vuelos naturales del espíritu humano no van de placer a placer sino de una esperanza a otra.

La esperanza no es ni realidad ni quimera. Es como los caminos de la Tierra: sobre la Tierra no había caminos; han sido hechos por el gran número de transeúntes.

Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia.

En el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio.

Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.

Ver es creer, pero sentir es estar seguro.

Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.