Frases-hermosas-para una mujer ( 30 )
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Para quien ama la lisonja, es enemigo quien no es adulador.

La política ha dejado de ser una política de ideales para convertirse en una política de programas.

Si falta la diplomacia, recurrid a la mujer.

Para hacer ejercicio, pasee con alguien que le acompañe de buen grado, preferentemente un perro.

La libertad es para soñarla.

Hay un método secreto para volver del casino con una pequeña fortuna: ir con una gran fortuna.

Hace falta más valor para sufrir que para morir.

El hombre nunca ha encontrado una definición para la palabra libertad.

El más fuerte no es siempre bastante fuerte para ser amo.

Nunca es tarde para el arrepentimiento y la reparación.

Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas.

El motivo no existe siempre para ser alcanzado, sino para servir de punto de mira.

Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otro sin su consentimiento.

La causa de la mujer es la del hombre; los dos se levantan o sucumben juntos.

Hemos modificado tan radicalmente nuestro entorno que ahora debemos modificarnos a nosotros mismos para poder existir dentro de él.

No hay en el mundo nada peor que una mujer, excepto otra mujer.

Mira si será malo el trabajo, que deben pagarte para que lo hagas.

El ideal está en ti; el obstáculo para su cumplimiento también.

Existe un solo procedimiento para ser feliz merced al corazón, y es no tenerlo.

Tienes más cualidades de lo que tú mismo crees; pero para saber si son de oro bueno las monedas, hay que hacerlas rodar, hacerlas circular. Gasta tu tesoro.

La libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre.

Averguénzate de morir antes de haber conseguido alguna victoria para la humanidad.

Trabajo deprisa para vivir despacio.

Se tardan veinte o más años de paz para hacer a un hombre, y bastan veinte segundos de guerra para destruirlo.

La sabiduría es, en el hombre, la madre de todas las virtudes; en la mujer, la madre de todas las cursilerias.

Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza.

Las sensaciones no son parte de ningún conocimiento, bueno o malo, superior o inferior. Son, más bien, provocaciones incitantes, ocasiones para un acto de indagación que ha de terminar en conocimie...

Si haces bien para que te lo agradezcan, mercader eres, no bienhechor; codicioso, no caritativo.

¿De qué sirve la libertad política para los que no tienen pan? Solo tiene valor para los teorizantes y los políticos ambiciosos.

Las lágrimas son inútiles, a menos que esté el marido presente para verlas derramar.

Para reducir lo infinito a lo finito, lo inasequible a lo humanamente real, no hay más que un camino: la concentración.

Para progresar no basta actuar, hay que saber en que sentido actuar.

Esfuérzate por mantener las apariencias que el mundo te abrirá crédito para todo lo demás.

Planear: preocuparse por encontrar el mejor método para lograr un resultado accidental.

El peligro es el gran remedio para el aburrimiento.

Siempre hay un lugar en las cumbres para el hombre valiente y esforzado.

Detrás de cada mujer con éxito hay un hombre sorprendido.

Cada momento es de oro para los que lo saben ver como tal.

Para llegar a ser sabio, es preciso querer experimentar ciertas vivencias, es decir, meterse en sus fauces. Eso es, ciertamente, muy peligroso; más de un sabio ha sido devorado al hacerlo.

Nunca es tarde para no hacer nada.