Frases-positivas-de-la-vida ( 166 )
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La única manera de ser seguido es correr más deprisa que los demás.

El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos.

La tontería es infinitamente mas fascinante que la inteligencia. La inteligencia tiene un límite, la tontería no.

El bien público requiere que se traicione, que se mienta y que se masacre.

Propio es de todo hombre imbécil hacerse el astuto.

Jamas se descubriria nada si nos considerasemos satisfechos con las cosas descubiertas.

Puedes llegar a cualquier parte, siempre que andes lo suficiente.

Nunca llega a ser coronado por la inmortalidad quien teme ir adonde le conducen voces desconocidas.

Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta.

Una verdadera pintura del más pequeño hombre es capaz de interesar al hombre más grande.

No sé con qué armas se luchara en la tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo harán en la cuarta Guerra Mundial: Palos y mazas.

La amenaza es el arma del amenazado.

Cuando me encuentro con una criatura, encuentro la voluntad del poder.

Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance.

El miedo es más injusto que la ira.

La personalidad del hombre determina por anticipado la medida de su posible fortuna.

El dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza.

Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad.

No hay leyes, ni tradiciones ni reglas que se puedan aplicar universalmente incluyendo ésta.

El tiempo descubre la verdad.

El modernismo es la actitud de quien no cree en lo que cree.

Si la pena no muere, se la mata.

Confianza es el sentimiento de poder creer a una persona incluso cuando sabemos que mentiríamos en su lugar.

Nunca la persona llega a tal grado de perfección como cuando llena un impreso de solicitud de trabajo.

Los hombres pasan, los recuerdos quedan, como quedan las obras de los que algo hacen.

La fortaleza crece en proporción a la carga.

Vivir es más cuestión de lo que uno gasta que de lo que uno hace.

La confianza ha de darnos la paz. No basta la buena fe, es preciso mostrarla, porque los hombres siempre ven y pocas veces piensan.

La soledad es al espíritu lo que la dieta al cuerpo.

Que no sea de otro quien puede ser dueño de sí mismo.

Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá.

El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes.

La injusticia es una madre jamás estéril: siempre produce hijos dignos de ella.

En toda negociación, el hombre honrado está destinado a llevar la peor parte, mientras que la picardía y la mala fe se apuntan finalmente los tantos.

Para ser libres hay que ser esclavos de la ley.

Cuando quiero que un asunto no se resuelva lo encomiendo a un comité.

No todo resbalón significa una caída.

Los partidos son un mal inherente a los gobiernos libres.

Nadie tan aficionado a secretos como aquel que no hace intención de guardarlos.

La costumbre disminuye la admiración, y una mediana novedad suele vencer a la mayor eminencia envejecida.