Frases-cortas-de-amor-de-literatura ( 17 )
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La satisfacción es la única señal de la sinceridad del placer.

Al deseo, acompañado de la idea de satisfacerse, se le denomina esperanza; despojado de tal idea, desesperación.

No hay cosa de la que tenga tanto miedo como del miedo.

Hay dos maneras de conseguir la felicidad, una hacerse el idiota; otra serlo.

He cometido el peor de los pecados, quise ser feliz.

Con frecuencia, algunos buscan la felicidad como se buscan los lentes cuando se tienen sobre la nariz.

La alegría no produce buenas historias.

Haz de manera que seas tú admirado y no lo que te pertenece.

Las decepciones no matan, y las esperanzas hacen vivir.

La envidia y el odio van siempre unidos, se fortalecen recíprocamente por el hecho de perseguir el mismo objeto.

Una demostración de envidia es un insulto a uno mismo.

La alegría de ver y entender es el más perfecto don de la naturaleza.

Quien busca la felicidad fuera de sí es como un caracol que caminara en busca de su casa.

El mejor servicio que podemos prestar a los afligidos no es quitarles la carga, sino infundirles la necesaria energía para sobrellevarla.

Vivir para los demás no es solamente una ley de deber, sino también una ley de felicidad.

Es, a menudo, más conveniente disimular que vengarse.

¿Qué es la felicidad sino el desarrollo de nuestras facultades?

Amamos siempre a los que nos admiran, pero no siempre a los que admiramos.

Hay una especie de vergüenza en ser feliz a la vista de ciertas miserias.

Nada levanta tanto al hombre por encima de las mezquindades de la vida como admirar, sea lo que sea o a quienquiera que sea.

He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola.

El miedo reina sobre la vida.

La manera de conseguir la felicidad es haciendo felices a los demás.

La añoranza es el camino previo a convertirse en estatua de sal.

Nadie llegó a la cumbre acompañado por el miedo.

El infierno es esperar sin esperanza.

El hombre desdichado busca un consuelo en la amalgama de su pena con la pena de otro.

Si la mañana no nos desvela para nuevas alegrías y, si por la noche no nos queda ninguna esperanza, ¿es que vales la pena vestirse y desnudarse?

No debemos perder la fe en la humanidad que es como el océano: no se ensucia porque algunas de sus gotas estén sucias.

No llames jamás feliz a un mortal hasta que no hayas visto cómo, en su último día, desciende a la tumba.

Aunque el orgullo no es una virtud, es padre de muchas virtudes.

La cólera no nos permite saber lo que hacemos y menos aún lo que decimos.

No hay nada tan rápido como un sentimiento de antipatía.

No hay medicina para el miedo.

No me arrepiento de nada. El que se arrepiente de lo que ha hecho es doblemente miserable.

La alegría es el ingrediente principal en el compuesto de la salud.

El valor espera; el miedo va a buscar.

¡Dios me libre de enemistades de amigos!

Aburrirse en el momento adecuado es signo de inteligencia.

Mucho más que los intereses es el orgullo quien nos divide.