Frases-para-animar a-una-amiga-triste ( 119 )
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Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance.

El miedo es más injusto que la ira.

La personalidad del hombre determina por anticipado la medida de su posible fortuna.

El dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza.

Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad.

No hay leyes, ni tradiciones ni reglas que se puedan aplicar universalmente incluyendo ésta.

El tiempo descubre la verdad.

El modernismo es la actitud de quien no cree en lo que cree.

Si la pena no muere, se la mata.

El conocimiento no es algo separado y que se baste a sí mismo, sino que está envuelto en el proceso por el cual la vida se sostiene y se desenvuelve.

Confianza es el sentimiento de poder creer a una persona incluso cuando sabemos que mentiríamos en su lugar.

Nunca la persona llega a tal grado de perfección como cuando llena un impreso de solicitud de trabajo.

Los que matan a una mujer y después se suicidan debían variar el sistema: suicidarse antes y matarla después.

Los hombres pasan, los recuerdos quedan, como quedan las obras de los que algo hacen.

La fortaleza crece en proporción a la carga.

La confianza ha de darnos la paz. No basta la buena fe, es preciso mostrarla, porque los hombres siempre ven y pocas veces piensan.

La soledad es al espíritu lo que la dieta al cuerpo.

Que no sea de otro quien puede ser dueño de sí mismo.

Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá.

El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes.

La injusticia es una madre jamás estéril: siempre produce hijos dignos de ella.

En toda negociación, el hombre honrado está destinado a llevar la peor parte, mientras que la picardía y la mala fe se apuntan finalmente los tantos.

Cuando quiero que un asunto no se resuelva lo encomiendo a un comité.

No todo resbalón significa una caída.

Ningún crítico es más capaz que yo de percibir claramente la desproporción que existe entre los problemas y la solución que les aporto.

Los partidos son un mal inherente a los gobiernos libres.

¿Cómo se puede decir a un hombre que tiene una patria cuando no tiene derecho a una pulgada de su suelo?.

Nadie tan aficionado a secretos como aquel que no hace intención de guardarlos.

La costumbre disminuye la admiración, y una mediana novedad suele vencer a la mayor eminencia envejecida.

La guerra no es más que un asesinato en masa, y el asesinato no es progreso.

La indignación moral no es más que envidia con aureola.

El gobierno tuvo su origen en el propósito de encontrar una forma de asociación que defienda y proteja la persona y la propiedad de cada cual con la fuerza común de todos.

En la tragedia solo conmueve lo verosímil.

No frecuentes las malas compañías, no sea que aumente su número.

Las maldiciones no van nunca más allá de los labios que las profieren.

El escritor solo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad.

La ley suprema es el bien del pueblo.

La civilización es una terrible planta que no vegeta y no florece si no es regada de lágrimas y de sangre.

Toda dificultad eludida se convertirá más tarde en un fantasma que perturbará nuestro reposo.

Los hombres viven celosos de la inmortalidad.