Frases-cortas-de-amor-de-literatura ( 140 )
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El cambio es la única cosa inmutable.

El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo.

Los auténticos actores son esa raza indomable que interpreta los anhelos y fantasmas del inconsciente colectivo.

El tedio es una enfermedad del entendimiento que no acontece sino a los ociosos.

Muchos abrían podido llegar a la sabiduría si no se hubiesen creído demasiado sabios.

La multitud de leyes frecuentemente presta excusas a los vicios.

Muchos que se adelantaron a su tiempo tuvieron que esperarlo en sitios poco cómodos.

La discreción es una virtud, sin la cual dejan las otras de serlo.

Solo comprendemos aquellas preguntas que podemos responder.

Un Estado próspero honra a los dioses.

La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte.

Las inteligencias poco capaces se interesan en lo extraordinario; las inteligencias poderosas en las cosas ordinarias.

La confianza en la bondad ajena es testimonio no pequeño de la propia bondad.

Hay que ser ligero como el ave, y no como la pluma.

La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas.

Gobernar es el arte de crear problemas con cuya solución mantener a la población en vilo.

El estado ideal no es aquel en que cada uno tiene acceso a la misma cantidad de riqueza, sino en proporción a su contribución a la riqueza general.

De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.

Cada cosa que existe es una virgen que ha de ser amada para hacerse fecunda.

La ingratitud es hija de la soberbia.

La prueba suprema de virtud consiste en poseer un poder ilimitado sin abusar de él.

Los modales corteses hacen que el hombre aparezca exteriormente tal como debería ser en su interior.

A veces, unos puntos suspensivos a tiempo resultan más profundos que un verso archipensado.

Nadie que esté entusiasmado con su trabajo puede temer nada de la vida.

Siempre habrá esquimales que confeccionen para los habitantes del Congo reglas de comportamiento en las épocas de grandes calores.

La inteligencia nos fue concedida para dudar.

Una conducta desarreglada aguza el ingenio y falsea el juicio.

Crear es tan difícil como ser libre.

Si no piensas en tu porvenir, no lo tendrás.

El gran estilo nace cuando lo bello obtiene la victoria sobre lo enorme.

Por los defectos de los demás el sabio corrige los propios.

Nada se puede aceptar de un malvado, so pena de envilecerse.

A veces conviene cerrar un ojo, pero no es prudente cerrar ambos a la vez.

Solamente el hombre religioso es siempre el mismo. Porque su Dios no cambia.

Que dos y dos sean necesariamente cuatro, es una opinión que muchos compartimos. Pero si alguien sinceramente piensa otra cosa, que lo diga. Aquí no nos asombramos de nada.

La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos.

El primer beso no se da con la boca, sino con la mirada.

Aprendemos de la experiencia que los hombres nunca aprenden nada de la experiencia.

Basta el instante de un cerrar de ojos para hacer de un hombre pacífico un guerrero.

Volved a emprender veinte veces vuestra obra, pulidla sin cesar y volvedla a pulir.