Frases-positivas-de-la-vida ( 165 )
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La probabilidad de hacer mal se encuentra cien veces al día; la de hacer bien una vez al año.

El progreso no es un accidente, es una necesidad, una parte de la naturaleza.

Sin el tiempo, esa invención de Satanás, el mundo perdería la angustia de la espera y el consuelo de la esperanza.

El que domina a los otros es fuerte; el que se domina a sí mismo es poderoso.

Un grano de buena experiencia a los 9 años, vale más que un curso de moral a los 20.

Después de un fracaso, los planes mejor elaborados parecen absurdos.

El bien que hemos hecho nos da una satisfacción interior, que es la más dulce de todas las pasiones.

El rico come, el pobre se alimenta.-

Gran ciencia es ser feliz, engendrar la alegría, porque sin ella, toda existencia es baldía.

A todas las mujeres les encanta y les emociona recibir cartas.

Bien están los buenos pensamientos, pero resultan tan livianos como burbuja de jabón, si no los sigue el esfuerzo para concretarlos en acción.

El verdadero problema del mundo es cómo impedir que salte por los aires.

Sé breve en tus razonamientos, que ninguno hay gustoso si es largo.

El árbol de las leyes ha de podarse continuamente.

Seas parco en elogiar, y más parco todavía en vituperar.

La guerra terminaría si los muertos pudiesen regresar.

Los medios impuros desembocan en fines impuros.

Comienzo con la premisa de que la función del lider es producir más líderes, no más seguidores.

¡Ah, el eterno femenino! Decía aquel señor cuya mujer nunca acababa de morirse.

A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.

El derecho y el deber son como las palmeras: no dan frutos si no crecen uno al lado del otro.

¡Quieren ser libres y no saben ser justos!

Bastante, significa un poco más de lo que cada uno posee.

Los empleos públicos pertenecen al Estado; no son patrimonio de particulares. Ninguno que no tenga probidad, aptitudes y merecimientos es digno de ellos.

Se conocen infinitas clases de necios; la más deplorable es la de los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento.

El llanto es tan saludable como el sudor y más poético.

Los placeres son como los alimentos: los más simples son aquellos que menos cansan.

Hay defectos que manifiestan un alma bella mejor que ciertas virtudes.

El que todo lo aplaza no dejará nada concluido ni perfecto.

El trabajo y la lucha llaman siempre a los mejores.

Tarea delicada la de apaciguar muchedumbres, porque hacer mucho puede ser tan funesto como no hacer nada.

Un cura joven hace los mejores sermones.

El error es a veces más generador de acción que la verdad.

Mañana es solo un adverbio de tiempo.

Detesto la vulgaridad del realismo en la literatura. Al que es capaz de llamarle pala a una pala, deberían obligarle a usar una. Es lo único para lo que sirve.

Los placeres raros son los que más nos deleitan.

Gobernar no consiste en solucionar problemas, sino en hacer callar a los que los provocan.

Poca observación y muchas teorías llevan al error. Mucha observación y pocas teorías llevan a la verdad.

Así como el ignorante está muerto antes de morir, el hombre de talento vive aun después de muerto.

Me dicen que no soy una mujer de este siglo, al gustarme la lectura pausada, y yo insisto que los pesados son los libros frívolos.